Relato sexual de una puta con un hombre maduro

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Era una tarde del recién estrenado verano y estaba a punto de conocer a un cliente maduro que había solicitado que todas las Escorts que formamos HelloBaby, en esta ocasión era la última que iba a ver al hombre que todas mis compañeras  calificaban como un maduro elegante y buenísimo, una mezcla de Richard Gere y Clooney. Una vez presentada me tocaba esperar la decisión del hombre, saber con cual de todas nosotras pretendía mantener una cita sexual.

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He de reconocer que estaba un poco nerviosa, el caballero me había encantado, el perfume que desprendía, la mirada seductora y la voz ronca y varonil, habían conseguido que mi entrepierna humedeciera, en mis pensamientos ya  estaba diseñando como sería la velada con el, pese a que el hombre aun no había decidido a la escort.

Hacía mucho tiempo que deseaba estar con un hombre como el.

En esos precisos instantes, la encargada dijo mi nombre y no pude evitar la sonrisa. Fui a coger mis accesorios para practicar sexo, preservativos, lubricante y algún que otro juguete que siempre llevo para pasarlo en grande con los hombres.

Mis compañeras me dijeron aquello de “Que suerte has tenido Puta, un hombre así es lo que siempre esperamos …”

Entré en el bar donde me estaba esperando y lo invité a seguirme hasta la habitación.

Preparé la ducha con agua templada, me consultó si podríamos ducharnos juntos, algo que sin dudarlo acepté.

Al desnudarse, pude comprobar que el apuesto caballero tenía una polla espectacular, no solo el tamaño, también la forma y color rosado, en la mayoría de los casos, los penes son morenos, pero este no, desde el primer instante, tuve ganas de llevármelo a la boca, pero una profesional del sexo, no debe saltarse el protocolo higiénico y antes de realizar el sexo oral, hay que lavarlo con esmero. Además el hombre tenía un cuerpo esculpido en el gimnasio, libre de bello en cualquier zona, tanto en el pubis como en la zona del culo.

Comencé a lavarle el pene y el glande, una vez aclarado no lo pude resistir y me comí literalmente esa preciosa polla, sin manos, mientras tanto, alcancé el jabón de baño y me dispuse a lavarme mi sexo, todo esto sin dejar escapar el pene de mi boca.

Sin salir de la ducha y dejando libre el pene y después de aclarar el jabón de mi vagina, le invite a que se diera la vuelta y le enjaboné el culo y el ano, con el dedo corazón le daba un pequeño masaje en la zona del recto, es en ese momento donde escuché por primera vez un pequeño gemido, cuando la espuma del jabón desapareció, no pude reprimirme y con las manos abrí el culo y comencé a deleitarle con un beso negro, con la mano derecha tomé su pene y en cada lametón el pene aumentaba de tamaño y grosor.

Decidimos pasar de la ducha a la cama, le dije que me apetecía que me deleitara con una buena comida de coño, pero me dijo que se moría de ganas de aparte del cunnilingus, lamerme el ahora mi culito, le dije que no hacía griego, pero podía hacerme lo que quisiera.

Disfruté como nunca con el sexo oral, después se puso de rodillas enfrente de mi, en ese momento me fijé que tenía unos abdominales como una escultura griega, tomo mi pie derecho y comenzó a lamerlo, despacio, con mucho morbo y sensualidad, después tomó el pie izquierdo y lamió los puentes de ambos pies, después colocó su polla entre los mismos.

“Hazme una paja con los pies, los tienes preciosos ¿Lo sabes?”

La postura era super erótica, estaba hiper cachonda y todavía no me había penetrado, así es que le supliqué que me follara, tenía ganas de sentirla dentro. Le puse el preservativo con la boca, me tumbe de lado y el se puso detrás de mi, los dos buscamos el espejo para vernos reflejados y en ese momento, sin aviso previo, metió ese espectacular pene en mi vagina, entró entera, estaba tan lubricada que no necesité el utilizar el gel.

Jamás me había pasado, pero pasados unos instantes, quizá tres o cuatro minutos, llegué al orgasmo, un orgasmo de esos que el cuerpo sufre unas descargas incontrolables, al parecer, durante unos segundos estuve ausente, había llegado a perder la consciencia …

Cuando volví al mundo real, el hombre estaba esperándome para ponerme a cuatro patas y follarme salvajemente con el culo en pompa, deseaba ver todo mi culo mientras me embestía.

A partir de ese momento, mis recuerdos son mínimos, el placer era indescriptible, lo que recuerdo con nitidez es cuando le dije que quería su lechita en mi boca, así sucedió.

En Valenciano

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