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Noche de pasión con una puta (y no fue en Valencia)

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Queridos amigos de Hello Baby. He tenido el gusto de visitarles en mis frecuentes viajes a Valencia y desde luego siempre la he pasado de puta madre con las chicas y considero que teneis las mejores escorts en Valencia pero no solo en Valencia sino las mejores escorts quizá del mundo y quien les escribe se considera , humildemente , un “experto en putas” ya que considero que la relación con ellas es la menos problemática, la mas honesta, la mas adecuada para mi vida agitada.

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Y hoy les quería compartir mi experiencia con una escort, la cual fue la experiencia mas excitante de toda mi vida sexual y sinceramente uno tiene el prejuicio de que nunca vivirá algo tan intenso con una puta en Valencia o en cualquier otra ciudad.  Estaba de visita de negocios esta vez en otro país que no mencionaré (no fue en Valencia) cuando manejando mi deportivo veo en una parada de autobús a una descomunal mujer. Pelo negro lacio, un culo perfecto bien marcado por sus jeans ajustados. Una blusa sencilla y unos tacones. Me acerco y la saludo y me sonríe diciéndome sus tarifas y diciéndome que las sonrisas y la buena onda eran gratis.

Una tía lo que se dice super simpática que además parecía tener no mas de 20 años. Le pregunté la edad y me contó que tenía 28 pero realmente por su físico parecía mas joven de su edad: tenía ciertos rasgos adolescentes en su cara y en su vestir que no hacían mas que enervar mi morbo. La hice subir en el auto y me dijo que su nombre profesional era “Nati” y así pues nos fuimos con Nati, primero a un parque cercano para tener un servicio en el auto (una de mis actividades preferidas) y luego en todo caso ver de continuar en un hotel.

Cuando vi la cara de esta escort tan angelical, con ese aire de niña descender sobre mi pantalón y abrirme el cierre para abocarse a su tarea sentí unas sensaciones que me resultaron increíblemente buenas, pero aún no sospechaba lo que viviría con ella…  Me realizó un sexo oral de película que me dejó mirando las estrellas y al terminar yo, levanto su vista y con esa cara de niña me dijo “Si aún tienes fuerzas, podemos ir a un hotel… ”

Sinceramente quería follarme a esa puta, quería apretar esas nalgas tan firmes y quería liberar esas tetas que apenas había conseguido manosear un poco mientras su cabeza subía y bajaba sobre la dureza de mi virilidad. Me convenció por su simpatía y fuimos a un hotel. Comenzamos a hacerlo, primero en el Jacuzzi , luego en la cama, y cuando la tuve abajo note cuan bella era su cara: tenía ciertos rasgos asiáticos y me daba la sensación de estar penetrando a una Geisha. Le pregunté si era de ascendencia asiática a lo cual me dijo que no y se rió. Pero me confesó que sus amigos le llamaban “la china” por esos rasgos que tenía tan marcados.

Desde ahí en mas yo mismo comencé a llamarla “China” y esa primera vez fue fantástica… y decidí repetir una segunda vez. Me fui haciendo no solo un cliente habitual sino casi un amigo con ella, conversábamos, nos reíamos. Tenía un humor increíble y es que el sexo no es solo montarte arriba de la tía y ya… el sexo abarca todo o al menos eso creo yo.

Poco a poco comenzó a sucedernos algo extraño. A ella y a mi. Cuando la penetraba , estando encima de ella por momentos era salvaje y le gritaba “Puta, muévete así, puta… eres mi puta” y todas esas cosas. Pero por momentos la tomaba por detrás de la nuca, recogiendo su cabello negro y mirando sus ojos achinados acercaba mi boca un poco a la suya y podía sentir su aliento en mi cara y en mi boca. Poco a poco debo decirlo me moría de ganas de besarla apasionadamente, algo que nunca me pasó con una puta en Valencia, ni en Madrid, ni en Buenos Aires ni en ninguna parte.

Obviamente lo evitaba, pero el solo pensar en besar aquellos labios carnosos y rojos, me llenaba de pasión. Y no lo hacía, pues en este lugar en cuestión (que no es Valencia) en general las putas no permiten que se las bese.  Pero yo notaba que ella, tenía el mismo conflicto que yo, que sentía ese deseo increible.. y empecé a notar otra cosa: empecé a notar que tenía intensos orgasmos conmigo , ya que sentía no solo sus gemidos (que cualquier escort profesional sabe como imitar) sino las contracciones de su vagina rodeando mi pene y las pulsaciones de cada uno de sus climax en mi miembro ya flácido.

Dejé de verla por un tiempo, y un día me encontré con ella en un lugar inesperado. Ella no estaba trabajando sino solo paseando. La salude, me saludo conversamos y al saludarnos nos dimos un beso que fue un pequeño beso en la boca, como si fueramos novios y no puta-cliente. Ella se sonrojó y yo también, si , así de extraño les parezca. Y me dijo “¿me llevás a algún lado?”

Yo le respondí “pensé que no estabas trabajando….” a lo cual ella me dijo “Y no lo estoy… “. La subí a mi auto y fuimos a nuestro hotel ya de costumbre, comenzamos como siempre en el Yacuzzi , luego ella comenzó con su magistral sexo oral y cuando llegué a penetrarla me quedé mirando sus ojos negros profundos, su rostro asiático, sus gemidos de hembra en celo ante mis embestidas. Fui acercando mi boca.. y ella me largaba su aliento a menta fresca sobre mi rostro. Era como un momento que intentábamos evitar a toda costa.  Y poco a poco los labios se rozaron y nos fundimos en un beso de lengua como nunca he dado en mi vida, y noté que ella había deseado ese beso tanto como yo. Nuestros movimientos sexuales se detuvieron, como si estuvieramos haciendo el amor solo con la boca: la puta y yo , la escort y el cliente… y fue tal la excitación por aquel beso, por aquella lengua cruzándose con la mia, por aquellos labios apretados contra mis dientes que le dije “China… me estás haciendo terminar…”.  Ella siguió besándome como loca, apretó sus piernas alrededor mío y me empujó aún mas dentro de ella.

Sin despegar nuestras bocas sentí su gemido entre nuestras lenguas, sus contracciones y sus pálpitos vaginales en torno a mi que ya no pude controlarme y eyaculé como nunca antes sin dejar de besarla. Al mirar el condón no podía creer la cantidad de semen que había salido esa noche.  Habíamos hecho algo “prohibido”. En el fondo fue como reconocer que no sé si nos estabamos enamorando o quizá nos gustábamos mucho pese a ser ella una escort y yo un putero.

Fue muy excitante y quería compartirlo con mis amigos de Valencia, ciudad que visito mucho. Y preguntarles si a alguno le paso de sentir este tipo de pasión que va mas allá del simple morbo por una de las putas o escorts con las que salen.

Los saludo a todos ustedes, y a las chicas, y los visitaré pronto.

Carlos M.

En Valenciano

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